lunes, 29 de abril de 2013

Book review: Música (Yukio Mishima)

Portada: El dibujo “Amantes” de Kitagawa Utamaro, tendrá contenido romántico aunque no del tipo de la novela rosa.
Primera impresión: Tras leer la contratapa y asociarla con la portada, supe que se trataba de una novela poco tradicional, aunque no tenía la certeza de qué tanto.
Temática inicial: La historia de un psiquiatra que cuenta el caso de una de sus pacientes.
Personajes en general: en extremo realistas, aunque si bien son variados, todos van cargados con el mismo modo de expresión.
Estilo narrativo: Bastante lógico, lleno de metáforas interesantes.
Impresión final: Sorprendente hasta el final final. Algo perturbadora, atrayente desde el principio. Mishima es un genio.

Cuando leí el título y la contratapa con más atención, el libro me llamó por completo la atención. No solo por tratar el psicoanálisis, la música como metáfora del orgasmo, el incesto y la inteligencia –temas ya en sí bastante interesantes-, sino por la breve biografía del autor. Yukio Mishima, nació en 1925 y en 1970 “se suicidó en Tokio según las normas de un elaborado rito tradicional”. Ante esas palabras qué podía imaginar. Había vivido 45 años, es decir, que murió bastante joven. ¿Qué lo motivaría a suicidarse? En todo caso, decidí dejar la investigación para después y concentrarme en la novela.

La historia comenzó de manera casual, pero gran sutileza te va metiendo a una historia sin igual. Incluso si hay historias parecidas, no creo que haya una abordada de la misma manera que ésta. Sobre todo en el estilo de narración. ¡Vaya! Jamás me había imaginado un estilo similar. Hubo partes en los que no sabía si el texto se trataba de pura ficción o era en parte realidad, o si era en verdad un texto de contenido teórico para psicoanalistas disfrazado de una novela.

¡Leí muchas veces la profesión de Mishima en la solapa!, para cerciorarme de que no había estudiado psicología. ¡Pero cómo la manejaba! No tengo idea si las teorías que menciona, si esos autores son reales. Yo creo que sí, me ha convencido. Creo haber aprendido un poquito sobre psicoanálisis, y la forma en que opera nuestro subconsciente.

¡Mis respetos al autor! Mucha intelectualidad para un novelista. Ah, mas nunca es suficiente, ¿no? Cuando uno de mis docentes de mi universidad me prestó el libro, me comentó que un premio nobel de literatura japonés había dicho algo como “no entiendo cómo yo puedo ganar este premio si tenemos con nosotros las obras de Yukio Mishima”. Ahora comprendo el por qué lo dijo, y ciertamente me impresiona cuán buenos deben ser los escritores para ganarse esos premios. A lado de Mishima, muchos de mis autores conocidos se quedaron cortos, aunque bueno, creo que Mishima es también, como dijo el mismo señor japonés “uno que aparece cada dos o tres siglos”.

Con esto ya se darán cuenta que el lenguaje narrativo es bastante formal, y bastante culto. Maneja buenos modales, expresiones que me las imagino hermosamente típicas japonesas. Y por si fuera poco, su dominio del psicoanálisis realmente es asombroso. Como mencioné, no sé si el contenido es verdad o no, pero yo creo que lo es, así que me guío por eso. Varias de sus metáforas, sus análisis, e incluso los comportamientos y conflictos de los personajes gozan de una lógica asombrosa. ¡Y una de las cosas que más amo es la lógica!

En cuanto a los personajes, son relativamente pocos, sin embargo solo abordaré dos: El psicoanalista, doctor Shiomi, y la paciente histérica, Reiko.

Shiomi es un hombre muy inteligente, orgulloso, que continúa entrenándose con diversos libros del psicoanálisis. Lo encuentro un personaje fascinante, en extremo racional, pero traicioneramente humano. Me encanta cuando empieza a cruzar la línea con sus sentimientos respecto a Reiko, y cómo al final restaura su tranquilidad, su propio sentido, al haber salido victorioso y devuelto a su vida normal, donde puede dominar esa línea con facilidad. Por esos motivos, su fingida perfección y su estigma humano de hombre, es que lo encuentro tan real. A veces dudaba también sobre si él era un invento de Mishima o si de verdad existió, alguna vez.

En cuanto a Reiko, un personaje aparentemente inofensivo y frágil, que padece de histeria y de frigidez. Llega al consultorio afirmando no oír la música. Qué interesante asociar la música con el orgasmo, me parece en extremo adecuado. La historia de esta paciente es desconcertante a un principio, por sus mentiras, pero a medida que avanza el libro es de bastante sobrecogedora. No les contaré nada, tienen que leerla.

Lo que mencionaba al principio, sobre el mismo lenguaje de expresión, quería decir que todos hablan de la misma manera. Esto, claro, les pasa a la gran mayoría de los escritores, incluyéndome. No es problema, pero dada la elaborada construcción de los personajes, creo que les roba algo de originalidad en su labia.

Algo que también debo mencionar, es que ninguno de los personajes me llegó demasiado. Ya saben, cuando un personaje te llega, lo recuerdas por mucho tiempo, su historia, sus diálogos, su sentir. Te identificas en parte,  o te simpatizas bastante con él. No obstante, no me pasa eso con los personajes de esta novela. Pese a que la lógica de Shiomi me cautiva, que compadezco el trauma de Reiko y sus repercusiones, no creo evocar en mí sentimiento alguno que me conecte con ellos. No los amo, como a tantos otros personajes que he podido conocer.

Es curioso, ¿no?

Con respecto al autor, ahora sí. Luego de acabar la novela, inmediatamente fui a mi portátil para investigar sobre Mishima. Los datos que considero relevantes son: 

Provenía de una familia con antepasados samuraí, de la era Bushido. A él le fascinaba esa ideología. Tuvo como mentor a Kawabata Yasunari, el nobel que se refirió a él, y que lamentablemente se suicidó dos años después de la muerte de Mishima. El padre de Mishima rompía varios de sus escritos, hizo que estudiara Derecho, aunque luego lo dejó en paz en su carrera de escritor. Mishima fue rechazado en el ejército durante la guerra, aunque en una página se afirma que él fingió síntomas de tuberculosis para zafarse. De todas formas, sea por sentirse humillado ante el rechazo o por avergonzarse de haber sobrevivido a la muerte de sus compatriotas, comenzó a practicar la ideología samurái, deseoso de retornar a ese periodo bushido. Para eso se entrenaba cerca de tres horas al día y gozaba de excelente salud física. 

Escribió muchísimas obras, entre las que hay como 40 novelas, y cierta cantidad de ensayos y obras teatrales que no recuerdo. La obra que lo lanzó al éxito como escritor fue “Confesiones de una máscara”, en la que aborda el despertar sexual de un homosexual y su estigma en una sociedad conservadora, obra que espero poder leer algún día. Se casó y tuvo un hijo y una hija. Se unió a una organización que compartía su ideología próxima al Bushido, y con ellos es que, el mismo día de enviar su última novela a su editor, acudió a una protesta para devolver el poder al gobernador. Desde el balcón de un comandante japonés importante dio un discurso con el propósito de generar un golpe de estado, pero fue rechazado por los demás japoneses. Entonces, en el interior de la oficina y frente a sus compañeros y a ese comandante atado a una silla, realizó el ritual Seppuku.

Este ritual era practicado por los samurái, consiste en clavarse una daga en el estómago. Dado que la muerte a través de este ritual era lenta y desagradable de presenciar, se hacía que un asistente elegido por el suicida lo decapitase a su señal, luego de haberse clavado la daga.

Según investigué, el ayudante de Mishima no pudo decapitarlo y falló en tres ocasiones. Ante esto, otro de los compañeros presentes lo hizo, y el asistente, avergonzado por su incapacidad, cometió también el Seppuku siendo decapitado por el mismo hombre. En un página mencionan que el asistente elegido por Mishima era su amante. La verdad no sé, pero si él era homosexual, no me molestaría en absoluto. Como alguna vez ya dije, tengo un profundo respeto hacia los homosexuales.

Se dice también que Mishima en realidad utilizó el discurso como una excusa, pues había preparado en secreto ese ritual desde mucho atrás, tal vez desde que perdió la oportunidad de "morir gloriosamente" con sus compatriotras en la guerra. Podría decir que Mishima era víctima de una decepción enorme al ver que su país se veía influencia por occidente y que sus monstruos los iban contaminando. La falta de sus tradiciones, la ausencia o transformación de la moral en la que él creía.

Lo cierto es que, si bien sus personajes no me cautivaron, él sí. Les invito a investigar más de él. Incluso fue protagonista de un corto en el que justamente realiza el mismo ritual con el que se suicidó. ¿Habrá sido premeditado? Me entristece tanto, pero a la vez me fascina. Lo comprendo.

Yukio Mishima, a partir de hoy se ha convertido en uno de mis autores favoritos, uno de los más sentidos. No sé cómo, pero me he propuesto leer más obras de él, aunque sea en la computadora. Una de las páginas que encontré al investigar es ésta, véanla. Es muy interesante.

En fin, esta obra realmente vale la pena ser leída. Salvo tal vez, que tengan una mente cerrada y escrupulosamente “moralista”, pues en el fondo, creo que la obra y sus personajes son sátiras del pensamiento de Mishima.

Los dejo con el poema que escribió, como parte del ritual Seppuku, justo antes de matarse:

"El hombre embravecido pronto al rumor del desenvaine
¿Cuánto ha soportado hasta ésta, la primera helada?
Aún, frente a quienes se agolpen despreciando el marchitar de la flor
Ésta, si un día ha de marchitar es porqué ¡bien flor ha sido!
y solo por su dignidad volará al tenue viento vespertino."

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