jueves, 12 de septiembre de 2013

ESSAY: La Victoria de Samotracia: Una belleza tempestiva


Las variaciones del arte griego varían en base al periodo histórico que está viviendo. En este caso, el Helenismo es el periodo que domina a diversas culturas a medida que se iba expandiendo el Imperio Romano.
 
El Helenismo comienza poco después de las conquistas de Alejandro Magno y dura aproximadamente tres siglos. Debido a la conquista de diferentes ciudades, la cultura griega se va expandiendo y, a la vez, se va transformando con el choque de las demás culturas. El estilo clásico se mezcla con el orientalismo, provocando cambios en las concepciones estéticas(Cf. MANZANEQUE 2008).


Influenciado por el Imperio Romano, el arte se vuelve más realista. Las esculturas, por ejemplo, muestran todo tipo de emociones, incluyendo las más oscuras como la duda, el arrepentimiento o el castigo.

Artísticamente partirá de las conquistas del siglo IV a.C., pero la escultura es más naturalista, incluso llegando al realismo más crudo en ocasiones, se acentúan la expresividad de los rostros y las actitudes, se prefiere el desequilibrio de los cuerpos retorcidos a las serenas posturas fidíacas, el dramatismo de las expresiones a los rostros tranquilos, la fealdad de monstruos o seres amenazadores a la belleza clásica, así mismo se enriquecen los puntos de vista, aumenta la monumentalidad y la variedad temática, en definitiva, se tiende a la barroquización de la escultura (MANZANEQUE 2008)
Esta nueva aceptación por la fealdad hace enriquecer las nuevas percepciones del arte, de manera que distintas escuelas de arte comienzan a surgir, cada una con sus propias preocupaciones.Entre las principales escuelas de arte del Helenismo, tenemos la de Alejandría, Pérgamo, Atenas, y Rodas. Es esta última la que nos interesa.

La escuela de Rodas era conocida por manejar mucho lo que es lo colosal, el movimiento contorsionado y la expresividad de las esculturas. Se han encontrado muchas obras pertenecientes a esta escuela, por ejemplo:




Sin embargo, el surgimiento de las escuelas conlleva otro fenómeno que nos dejará en la incertidumbre: El anonimato de los escultores. Esto ocurre, desafortunadamente, en nuestro caso. La escultura que vamos a analizar pertenece a un autor anónimo(Cf. MANZANEQUE 2008). 

Se trata de la Victoria de Samotracia:


Esta obra fue descubierta por el arqueólogo Charles Champoiseau en 1863, durante la exploración de las ruinas de un santuario en la isla de Samotracia, al norte del mar Egeo. Él y su equipo encontraron varias partes de la estatua de una mujer alada, llegando a formar casi toda la escultura con la excepción de la cabeza, los brazos y gran parte del ala derecha.

Estas piezas llegaron al Louvre en 1864, donde se restauró la obra y estuvo en exposición en 1866. No obstante, en 1875 otro arqueólogo hizo un hallazgo importante relacionado a esta escultura. Lo que Champoiseau había confundido con los restos de una tumba, Conze, el otro arqueólogo, descubrió que se trataba más bien de la base de la escultura. Ésta tenía forma de la proa de un barco (Cf. MILHAUD 2010)
En 1884 el Louvre exhibió la Victoria de Samotracia tal como la conocemos ahora.

¿Y por qué “Victoria”?

Se estima que fue elaborada en 190 a.C. como monumento en conmemoración a la victoria sobre Antíoco III, rey de Siria que provocó muchos enfrentamientos durante el Helenismo. Esta victoria significó el control de Caria y Licia, además de la alianza entre ciudades e islas próximas a Samotracia(Cf. ARTEHISTORIA 2013).

Claramente representa un sentimiento colectivo del lugar, una esperanza realizada, un logro alcanzado. La mujer que impone contra viento y marea. De ahí el nivel de exigencia perfeccionista.

Como ya se había mencionado, el autor permanece anónimo. Algunos teóricos afirman que se trata de Pitócritos de Rodas, aunque no exista todavía evidencia infalible al respecto (Cf. CABALLERO 2008).

La escultura está hecha de mármol. Su altura es de casi tres metros. Se caracteriza más que nada por la perfección de la ropa de la mujer, agitada en contra del viento. Una técnica compleja altamente valorada y difícil de realizar aún en la actualidad.

Los pliegues de su ropa denotan la fuerza del viento con la que se enfrenta.

Fijaos en la abundancia de pliegues de la parte inferior de la escultura, y en cómo se organizan en distintas direcciones, dando idea de que la Victoria se enfrenta a un verdadero remolino ascendente que quisiera atraparla. Ved cómo se cruza el manto por delante de las piernas o cómo la vestimenta se proyecta con rotundidad hacia atrás en el lado derecho del personaje. Asombraos de la longitud de las alas y de cómo se disponen las plumas, también sometidas al ritmo y la dirección del viento. Disfrutad de las curvas y de la delicada sensación de movimiento e inestabilidad que transmite esta obra (CABALLERO 2008)
Es en verdad una obra de arte. Al estar dispuesta en la proa de un barco, podría decirse que su función es la de guiar a los soldados en batalla, guiarlos hacia la victoria. Pero además, cumple también con su función estética.

La catarsis que tanto buscaba Platón en el arte se cumple al contemplar semejante belleza. Para los griegos, lo bello era “lo proporcionado, equilibrado y armónico (y de ahí la importancia que cobran las matemáticas y la geometría, que garantizan la relación de las partes con el todo)” (CAMARASA 2008).

En la época helenística, si bien abundan más detalles en las expresiones y en el movimiento de los cuerpos, el equilibrio persiste. Tal vez ya no en una forma perfecta ideal, pero sí en cuanto a aproximación humana. La estética se va transformando conforme pasen los años, las épocas, y los periodos históricos. La Victoria de Samotracia es un ejemplo tempestivo de lo bello.

¿Es acaso el devenir de Heráclito que contemplamos también en el arte griego?
 
Mi voz:
Considero que la Victoria de Samotracia es realmente una escultura inspiradora. Partiendo de su contexto histórico, imagino que representó toda esa gloria en tiempo de guerra. Es majestuosa, arriesgada, está… liberada. Sí, sus alas le permiten volar, eso es sinónimo de libertad.

Hay que destacar la habilidad con la que está hecha. Detalles así ya no son tan frecuentes. Por lo que he investigado, la técnica de las prendas mojadas era algo muy difícil de realizar, de manera que el escultor tuvo que haber sido bastante talentoso y paciente para sacarla de un pedazo de mármol.

Es verdad que los pliegues de su ropa hacen pensar en viento, y más aún si está ubicada en la proa de un barco. Si bien uno de los propósitos de esto fue hacer notar el hecho de que está en contra de la adversidad, victoriosa, creo que también fue para denotar mejor su atractivo físico. La sensualidad femenina es también otro símbolo de libertad y equidad, ya que las mujeres estaban por debajo de los hombres en cuanto a jerarquía social.

La pierna derecha está dando un paso más que la izquierda. Es como un paso que se mantiene firme, en rectitud. La decisión de seguir adelante. Si no me equivoco, creo que es frecuente que varias esculturas griegas tengan esta pose. Tal vez tenga algo que ver con su estética equilibrada, o sea algún tipo de manifestación de la inteligencia. De todas formas, que esté presente en una mujer, significa mucho.

Después, otro factor significativo son las alas. ¡Hasta el detalle de sus plumas delatan al viento! Personalmente atribuiría estas alas a los ángeles, pero en este caso, creo que se ajusta más a los dioses. De cualquier manera, insiste en que simbolizan el levantar vuelo hacia la libertad. Efectivamente se trata de una guía insuperable, prácticamente invencible.

Para no olvidarnos de su escuela, Rodas, vale mencionar su tamaño. ¡Es enorme! Si mide casi tres metros, en persona debe lucir tremendamente imponente. Creo que el tamaño también influye en la catarsis. Es su perfección, su superioridad, su intensidad. Demuestra su importancia.

En mi investigación recuerdo haber leído algo sobre una nueva excavación en donde habían encontrado partes que sospechaban pertenecían a una de las manos de esta escultura. Pero bueno, es todavía una sospecha, nada está verificado. No obstante, esto me hace pensar, ¿cómo sería la Victoria de Samotracia con un rostro y brazos? ¿En qué posición estarían? ¿Qué expresión mostraría?

Mi primera impresión era que directamente no tenía cabeza ni brazos. Creo que es parte de su encanto dejarte eso a la imaginación – y sólo si hay necesidad. Bien podemos concebirla tal como está. El rostro podría esclarecernos tal vez otras funciones de la escultura, aunque su ausencia ciertamente invita a la reflexión… No, a la contemplación.

Como había indicado antes, es en verdad una obra de arte. La belleza tempestiva de Samotracia.


BIBLIOGRAFÍA

ARTEHISTORIA (2013) Victoria de Samotracia. (02/09/13)
CABALLERO, Juan Diego (2008) La Victoria de Samotracia: Sobrelas olas, a caballo del viento. (02/09/13)
E-DUCATIVA (2012) 1. ¿Qué es el Helenismo? (02/09/13)
HISTORIAS DE LA HISTORIA (2010) Archienemigos de Roma. Antíoco IIIMegas.  (02/09/13)
MANZANEQUE, Jesús (2008)Tema 3: La escultura griega. (02/09/13)
RODRÍGUEZ, Isabel (2011) Victoria alada de Samotracia. (02/03/13)

*Este ensayo es de mi autoría. Fue presentado para la materia "Corrientes estéticas" con el docente Marcelo Guardia en el 2-2013, Carrera de Comunicación Social, Universidad Católica Boliviana "San Pablo" Regional Cochabamba. 

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