martes, 5 de junio de 2012

Docentes


La labor de los profesores, docentes y demás maestros creo que es una de las más importantes de nuestra sociedad. Ellos “construyen” a los nuevos profesionales, básicamente “construyen” el mañana de la sociedad. Hay mucho debate sobre lo que un docente debería saber o no, sobre cómo debería ejercer o cuál sería la forma más adecuada de evaluar. No pretendo darle fin a este debate, sólo quiero recordar un poco y tal vez mencionar lo importante que es el papel de un docente en la formación de estudiantes.

Cada docente tiene su lógica, tiene su forma de enseñar, de abordar temas, de evaluar, etc., así como cada estudiante tiene su forma de aprender, de asimilar, y de trabajar poniendo en práctica lo aprendido. Cuando alguien se pone a putear de cada docente que tiene, lo primero que pienso es que sus docentes en realidad no son tan malos, es obvio que esa persona tiene problemas aparte de los docentes involucrados. Pero cuando todo un curso se tira y ninguno consigue obtener una nota decente, es que algo va mal con el docente. Esto en mi opinión, claro.

Cuando un docente presenta su materia, y termina haciendo otra cosa y no alcanza a terminar lo planeado, creo que influye en algo el que no podamos planificar adecuadamente nuestro trabajo. Peor aún, cuando un docente se pone a dar trabajos extras para que los que tenían bajas notas se nivelen un poco, ¡de ahí es donde nace la mediocridad! Total, para qué esforzarse si al final alguien que le ha valido un cuerno la materia termina teniendo la misma o mayor nota que tú. Sinceramente, las charlitas de aquellos que no presentan trabajos o no se “dignan” a venir a clases son el inicio de un sistema corrupto en el que sólo los oportunistas y expertos en la persuasión logran triunfar por sobre los ingenuos que todavía creen que todo trabajo bueno será recompensado.

Y sobre las materias… Hay docentes que pueden hacerte amar la materia, enamorarte de ella, y de tu carrera. No obstante, hay docentes tan malditos que lo arruinan todo y terminan haciéndote aborrecer lo mismo por lo que comenzaste a estudiar. Cuantos estudiantes llegan queriendo ser una cosa, y salen dirigiéndose a otra porque eso que creyeron genial resultó ser una cruel y lenta tortura en la que quisieran caer el resto de sus días. Por culpa de los docentes, en parte, es que se pierden muchos buenos profesionales que al ser estigmatizados reciben tal daño psicológico que lo único que anhelan después de pasar la materia, es no saber nada más de ella.

Admiro a los docentes firmes, que no se dejan engatusar, que cumplen cuanto dicen y que en efecto, evalúan lo que tenían que evaluar. Docentes que en su firmeza, son capaces de aclararte dudas y no verte como alguien inferior a ellos. Esos son los que menos abundan, jeje, pero de haberlos los hay. Docentes que no les importa tanto la imagen que percibimos de ellos como de los conocimientos que imparten, que no les importa tanto hacerse conocer de “rebeldes” o “sabelotodos expertos en la materia”, porque sé que es un extra del ser docente y lo apruebo, mas no cuando se les va de la mano y convierten la clase en una forma más de alimentar su egolatría.

Y por si las dudas, aquellos que reciben “regalitos” por nota, que dan la mano a determinada parte del aula ignorando a los demás, que en realidad no saben nada de su materia y sólo hacen pantalla para recibir su paga, esos no son docentes. Al menos no los considero así. Creo que soy bastante realista en cuanto a docentes se trata, y a decir verdad, puede entender por qué la mayoría de ellos están donde están y del por qué son percibidos de determinada manera por mis compañeros. Puedo estar equivocada, puedo estar siendo demasiado dura o ingenua, pero de algo estoy segura: Nunca sabrán la verdad por medio de alguien más, porque la verdad de ellos no es la tuya. Así que no elijas docentes por medio de tus compañeros, ni califiques la materia por medio del docente.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

probando

Anónimo dijo...

Anita, al parecer les fue medio en alguna materia no???? Yo como docente pienso que las notas no significan mucho....obvio que tienes que aprobar, pero lo que uno aprende va más allá de la materia y de la nota y del docente. Me parece que ignoras un poco la otra parte, la otra cara de la moneda...el docente es fundamental, pero quien termina absorbiendo o rechazando la info o el conocimiento o la práctica, o el modo de pensar...es el estudiante....la manera como recibe el estudiante una clase, una materia depende solo de él. Si hay deseo de enseñar, debe haber deseo de aprender....la enseñanza funciona de ambos lados. No justifico con esto la mala docencia, sino que a pesar de un mal docente, alguien puede aprender si realmente desea hacerlo. La cuestión de las notas es otra cosa....
Gabriela

Ana Triveño Gutiérrez dijo...

hola! eh! ya pudiste dejar comentarios! ^^
Jeje, no, en realidad no. O bueno, yo estuve satisfecha con los docentes de este semestre, menos con uno pero tampoco me molesta tanto. Y no estoy ignorando la otra parte, porque de verdad el aprender es de cada uno, sólo que esta entrada no iba dirigida a eso. Aquí quería recalcar el papel del docente, que por más que un estudiante venga con todas las ganas del mundo, un mal docente puede arruinarle todo. Eso sí, si alguien desea de verdad, puede todo, pero ahora abordaba otro enfoque. Y sip, lo de las notas es otra cosa.
gracias por reaccionar! es justo lo quiero al poner cosas así xD

K4zUm4 dijo...

yo tuve docentes de historia, resulta que uno era Trostkista y el otro comunista, tuve un docente de Fisica muy obsecionado con los numeros, una docente de algoritmia amargada y solterona. Sinseramente no haria amistad con ninguno de ellos, pero sabes que, estos senseis fueron mil veces mejores que cualquier otro profesor que le de por ser buena onda y amigo de sus estudiantes. Aprendo, aprendo....

Marcelo Durán dijo...

La experiencia de aprender es siempre subjetiva. Creo que en general, se pide "que los alumnos aprendan sobre el fuego" pero el deber de un docente es que "el alumno haga fuego con sus propias manos".

Cuando pasan los años, la fragilidad de la memoria hace mella en esos recuerdos y solamente quedan pocas cosas de la universidad: unos apuntes guardados, unos libros que sobrevivieron a los traslados, pero sobre todo, la experiencia de quien te hizo crecer como persona.

Recuerdo con gratitud un docente que nos hizo ver un concierto de Deep Purple con la Orquesta Filarmónica de Londres. Para entonces todos hablaron mal de él porque eso no era una "cátedra" y que el contenido era muy suscinto.
Sin embargo, años después me vi en una tienda comprando el disco, escuchándolo muchas veces hasta el cansancio entendiendo recién lo que estaba tratando de decirnos: abran la mente al mundo.

Hoy ese docente es un alto directivo en una universidad y realmente le agradezco ese detalle. Curiosamente mi mejor arma para el mundo fue y sigue siendo el tener la mente abierta al cambio.

Ana Triveño Gutiérrez dijo...

Sí, muchas veces son esos detalles netamente empíricos de los que aprendemos más.
Qué genial un concierto de Deep Purple!! A nosotros a lo mucho un docente nos llevó a un restaurante con cervezas pagadas, jeje.
Pero absoluta discresión, por favor xD

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