martes, 1 de marzo de 2016

La cultura de la cocina

Desde hace tiempo vi, entre los anuncios del periódico, que muchas veces ofertan distintos cursos de cocina de una sola clase para personas que les interesa aprender, pero que no tienen el tiempo suficiente como para entrar a cursos más extensos. Me llamó la curiosidad, pues una de mis hermanas ha ido en muchas ocasiones y siempre regresa satisfecha con nuevas recetas. Hace unos días decidí asistir a lo que sería mi primer curso de cocina de una sola sesión. Me sorprendí al ver que las demás estudiantes ya tenían cuadernos exclusivos y que de hecho, los manejan como una “colección” de su repertorio culinario.

Tengo que destacar que entre los participantes, unas 15 personas, solo había un hombre. Es evidente que todavía cargamos con el modelo de que las mujeres son las que se ocupan de la cocina en la casa. De todas formas, en este caso no me molestó ya que todas parecían disfrutarlo. Las veía emocionadas de aprender nuevas recetas; sin importar su edad, todas eran cómplices de una especie de arma secreta. Comprendí que aprender a cocinar no era un proyecto individual en ese lugar.

Las clases que veo anunciadas en el periódico están organizadas por especialidades. Por ejemplo, de pastas, ensaladas, pollo, comida china, mariscos, postres, tortas, y cosas así. No creía que las clases fueran tan eficaces, pues aprendimos en una sola sesión una variedad de 12 recetas dentro una especialidad. Admito que también me dieron ganas de armar mi propio recetario.

Las otras estudiantes comentaban sobre las recetas y comparaban algunas que tenían de otras clases en común. La instructora del curso, mientras enseñaba, también daba sus secretos: Explicaba por qué había que hacer algo de cierto modo, que era mejor agregar un poco de esto en lugar de aquello, que era preferible cortar algo de una determinada forma para no interferir en su sabor… La cocina es una ciencia. Si nunca te lo han dicho o no lo has descubierto todavía, tenlo presente. Es una ciencia compleja y extremadamente extensa.

La importancia de este tipo de cursos recae en que puedes preguntar sobre cualquier duda al momento que te surja; las medidas de unidades, gramos, cucharillas, son específicas de acuerdo a nuestro contexto (cosa que en recetas internacionales se dificulta entender a veces); y lo más importante, se intercambian lugares donde conseguir ingredientes poco comunes y cómo obtener los mejores. Eso, a mi parecer, es parte de una cultura solidaria, sin competencia o envidia. Interesante cultura la de la cocina en Cochabamba.

(*) La autora es escritora.

anita_1628@hotmail.com

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