jueves, 7 de febrero de 2013

Quechua yachasani


¿Conocen más idiomas aparte de su propio natal? Es muy interesante ponerse a aprender otro idioma, pues también aprendes parte de la cultura de la que es originario. En este caso, aprender un idioma que está tan cerca a diario y es muchas veces ignorado, fue una experiencia completamente compleja.

Para empezar, el quechua nació como un dialecto. Antes no se escribía, sólo se lo hablaba. La cultura quechua ocupó varias regiones latinoamericanas, fue traído por los incas. Es decir, que era el lenguaje colonizador del pasado, sobrepasando incluso al aymara.


No es como aprender otro idioma occidentalizado. Quiero decir, no sigue la misma lógica formal que el español o el inglés. Muchos idiomas manejan una misma estructura y por eso es más fácil aprenderlos.

El quechua, para empezar, es al revés. Todo el pensamiento que manejas para estructurar lo que hablas va hacia el otro lado del rumbo habitual. Por poner un ejemplo, en vez de decir “esta casa es roja”, dices algo como “roja esta casa es”. Si he aprendido bien, sería “Puka kay wasita kasan”.

¡Y es peor cuando se aplican sufijos! En el quechua, los pronombres son sufijos, los posesivos también son sufijos. El tiempo verbal también se lo aplica en sufijos, así como algunos adjetivos demostrativos o copulativos. Si le agregas un “sa” al verbo, por ejemplo, se volverá progresivo. Si le agregas un “rqa” se vuelve pasado. Puede haber un pasado progresivo. Pero si le agregas un “sqa” estás usando el modo referencial o narrativo.

Es increíble, es… impresionante. Es seguir una lógica distinta a lo usual. ¡Y es tan subjetivo! Por la forma que hablas ya se pueden saber tus sentimientos, pues hay una forma de expresar que algo significa mucho o poco. Un ejemplo de esto es el pasado habitual cercano y el pasado habitual remoto. En ambos indicas algo del pasado, pero si usas el cercano, quiere decir que lo sigues teniendo presente, y si usas el remoto, significa que es algo que quieres dejar atrás.

Incluso hay dos “nosotros” en los pronombres. El noqayku, que se refiere a ti y tu grupo, y el noqanchej, que quiere decir tú y tu grupo, pero sin incluir a las otras personas que pudieran estar presentes. Con eso ya denotas mucho lo que es la pertenencia social. ¡Es tan lindo!

Pero, ¡uy! Vaya que es complicado. Sobre todo cuando estás acostumbrada, como yo, a manejarte en dos idiomas demasiado similares en su estructura: español e inglés. Ni siquiera puedes ir traduciendo palabra por palabra como el inglés, con el quechua tienes que ir partícula por partícula, cuidando mucho el sentimiento del emisor. A mí me costó horrores, en especial las últimas semanas.

Pero bueno, fue un curso intensivo de un mes. Mucho para tan poco tiempo. Ya después lo retomaré con más calma. Por ahora tengo mis bases establecidas. Y más importante, una mente más abierto a otras formas de concebir la realidad.

¡Mi siguiente aspiración imaginaria será el japonés!

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