miércoles, 13 de agosto de 2014

La tragedia más grande


Sé que hay tragedias de todo tipo en el mundo. Sé que en la actualidad, incluso ahora mismo, se están dando varias. Sin embargo, no es correcto pensar en todas, ni mucho menos saludable. No es aceptable rendirse ante un mundo lleno de desesperación pudiendo sumergirnos en un mar de buenas acciones y milagros que cambian vidas día a día. Aun así, no puedo evitar pensar… ¿Por qué te fuiste, Robin?


Como seguramente ya sabrán, el anterior lunes salió la terrible noticia sobre la muerte de este gran actor. Sorprendió a muchos, llegó a muchos. Tanto que hasta el Facebook se vio inundado de la noticia y de fotografías en memoria a Williams.

No pretendo hacer un tributo a esta persona, aunque reconozco que fue alguien incomparable, que brindaba al mundo alegría, fantasía y magia con sus películas. Siempre lo asociaba con un sentimiento cálido, ligeramente cómico. Se le veía una chispa increíble en cada una de sus películas. Desconozco cómo era en realidad, detrás de cámaras. Sus amigos afirman que era una de las mejores personas, pero bueno. ¿Que acaso no todos los muertos lo son?

El caso es que, todo el mundo lo conocía como yo. Todo el mundo lo veía por su talento, por sus diferentes personajes en las películas, que a fin de cuentas, tenían algo inexplicable en común. La esencia que no se puede esconder ni siquiera ante las cámaras. Pienso que por eso fue el gran shock que conllevó su muerte.

Desde que salió la noticia, no pude creer la forma en que había muerto. No quería aceptarlo. No quise pensar en eso. Al día siguiente, curiosamente, da una de sus películas por cable. Justo en la que hace de Peter Pan, cuya frase final estaba relacionada con el concepto de vivir cada día al máximo. ¿Un poco irónico tal vez? Lo vi en silencio, sin querer recordar lo que había pasado.

¿Sueno exagerada? Creo que sí. Pero es que… Algo tocó en mí que me hace reaccionar así. Finalmente, hoy me puse a pensar de nuevo en eso. Creo que confirmar la forma en que murió me hizo eliminar toda esperanza que secretamente guardaba. Y entonces, ¡Dios mío! ¿Desde cuándo las personas más alegres terminan matándose?

Sí, claro. Seré ingenua al respecto, solo que… ¿En verdad? ¿Él? No, ¿por qué él? Una de las muestras más lindas de un hombre joven de corazón, ¿por qué él? Sí, sé que cada uno es diferente, que no es la primera vez que pasa algo así, etc. Y entonces, ¿por qué me afecta tanto? Ahora que lo confronto, que asumo que en verdad pasó lo que pasó, no puedo evitar llorar ante una tragedia así. ¿Dónde quedó la felicidad del ser humano?

¿Sigo exagerando? Jeje, lo sé. Es curioso. Tal vez de alguna manera, me identifico con él. Aunque no particularmente con él, sino con lo que representaba. Su discurso era similar al mío. Nunca dejar de creer, siempre permanecer alegres, ser creativo, ser feliz. E incluso, su frase que más he visto en los memes del Facebook: “Solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo. No lo es. Lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo”. Recuerdo haber leído esa frase mucho antes, por casualidad. Recuerdo que me agradó, para mí tenía sentido. Y ahora verla de nuevo y descubrir que el que la había dicho era Williams, me di cuenta de cuántos sentimientos habían en ella. ¡Dios! Cuánto sentimiento… Puedo entenderlo. Quizás es el hecho de que pueda entenderlo es que me afecta tanto.

Normalmente cuando una noticia me llama la atención, busco todo sobre ella. Toda información, todo mínimo detalle, no se me pasa por alto. La última que busqué a tal magnitud fue la de James Holmes, que igual me impactó pero de otra forma. Esta vez, no tengo valor para buscar sobre Williams. Me duele hacerlo. Prefiero recordarlo como antes y tratar de pensar que, después de todo, fue feliz. Con esa esperanza, ya no quiero pensar más en eso, pues soy frágil y temo dejar que me afecte demasiado.

Con sincera admiración y simpatía, me despido de ti, dulce tragedia que me llena de vacío el alma. Me despido de ti, con todo el afecto que pueda darte, Robin Williams.

©QEPD©

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