sábado, 21 de abril de 2012

La mala conducta


Ya está demás mencionar las normas sociales que nos dicen qué es bueno y qué es malo y cómo deberíamos ser para ser aceptados. El sentido de pertenencia ya es una presión fuerte, pero además está en nuestra cultura el querer dominar al resto, ser un líder de opinión.

¿Qué es la mala conducta? 

Es lo no aceptable, lo “vulgar”, y muchas veces la falta de educación coincide con las costumbres rechazadas por la élite hegemónica. Cuando dos culturas chocan, la mezcla que se produce puede llegar a ser o bien aceptada por ambas o rechazada por la más dominante. Nacen aquí los “vanguardistas”, los que van adelante innovando y haciendo cuanto avance les sea posible. No está mal ser de la vanguardia, pero el surgimiento y modo de aplicación de la misma puede ser bastante discriminadora y excluyente en todo sentido.

El vanguardista no permitirá que lo que ha creado se “popularice”, que sea de todos, sólo de un grupo selecto privilegiado. Y en el momento en que algo suyo se ha popularizado, es que comienza a desarrollar algo “mejor”, algo con lo que nuevamente pueda excluir al resto.

La mala conducta entonces vendría a ser una estigmatización más de lo ilustrado, pues para muchos algo moralmente incorrecto podría considerarse tradicionalmente necesario. Las malas palabras, por ejemplo, son “malas” porque nos resultan vulgares, algo grotesco, y sin embargo llegan a ser la forma de expresión más poderosa que tenemos los marginados.

Desde brechas económicas hasta brechas de información, definen lo bueno de lo malo. Mala conducta será entonces responder agresiva u ofensivamente, no saludar ni despedirse, no ceder asientos a los que necesitan, hacer grafitis, tatuarte, exhibirte públicamente, aislarte de la sociedad. Pero cada uno tendrá sus motivos para ello. Que uno sea estúpidamente egoísta o patéticamente indiferente no necesariamente hace de esa persona “mala”. Yo tengo mi propio criterio de lo que es malo, de lo que es inaceptable, de lo que es totalmente deplorable. ¡Pero es MI criterio! Sólo mío. Nadie compartirá mi misma escala, porque nadie es igual a mí.

De ese modo la mala conducta no sólo para a ser una manera de exclusión social y de hegemonía pura. Más allá de su buen propósito de “hacer del mundo un lugar mejor”, debemos darnos cuenta de que al final esto es enteramente subjetivo. Parte de la integridad y madurez de una persona será el definirse sus límites y su escala de valores y prioridades con la sociedad.

El hecho de que, por ejemplo, un jailón pueda ser la persona más pedante y pelotuda del mundo, no le hará menos ante lo de su clase. Porque incluso esa visión que cada uno tiene de los cumbieros, raperos, metaleros, hippies, etc., será distinta a la percepción del resto. Podemos refugiarnos en grupos grandes. Podemos meternos a la Iglesia y defender el colectivo que maneja, pero eso no hace que sean verdades absolutas.

No estoy defendiendo a los “malcriados” o fenómenos de la sociedad, que de los pocos miles que he visto me enferman. Sólo estoy diciendo que la mala conducta en realidad no existe, y que sólo nosotros podríamos definir –individualmente- lo que es el “buen vivir”.

1 comentario:

K4zUm4 dijo...

estas chalada enserio. pero me pasare algunas veces mas hasta que me aburra.
Por ahi dicen que no hay diferencia entre el bien y el mal. Si me preguntan a mi si algo puede justificarse racionalmente es aceptable por el contrario discutible. Igual es interesante que alguien toque el tema. Saludos

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