viernes, 16 de noviembre de 2012

Book review: La Historia de Lisey (Stephen King)



Portada: El rojo denota muchas cosas. Pasión, peligro, intensidad, vivacidad. La pala al centro a través de la que se ve una especie de jardín da esa idea de que alguien plantará algo o de que alguien va a morir.
Primera impresión: Cómo la esposa de un escritor famoso comienza a formar parte de ese lado imaginario creativo que él tenía luego de dos años de su muerte.
Temática inicial: La esposa de un escritor famoso decide hacer la limpieza del escritorio de su esposo.
Personajes en general: Muy bien desarrollados. Tanto principales como secundario. King se molesta en darles una vida, una historia y una personalidad por muy breve que sea su aparición.
Estilo narrativo: Magistral. Una mezcla de estilos destacado por el uso de paréntesis de oración sin punto final, interrumpidas y completadas en el siguiente capítulo.
Impresión final: Una novela cautivadora capaz de estremecer y añorar al tiempo que sufres y te alegras con el pasar de las páginas.


Cuando me tocó elegir uno de los libros de mi lista de espera para leer, pensé que ya era hora de coger uno de Stephen King, después de todo es de mis autores favoritos y llevaba bastante tiempo sin leer nada de él. Así que opté por leer La Historia de Lisey porque, a comparación del otro que me queda sin leer de King y pese a sus 600 páginas, era el más pequeño que tenía y no quería mucha carga en mi bolsón para mis últimas semanas del semestre.

Ah, pero esa decisión bien valió la pena. Desde que comencé la lectura se me hizo ágil, llamativa. Y aunque hubo un día en que cuestioné si debía cambiar a leer uno más delgado, como la historia se había arraigado tanto en mí decidí en continuarla. Los últimos capítulos siempre se vuelven los más infinitos, y las últimas páginas, curiosamente, se van de inmediato.

Lo primero que me fascinó de este libro fueron los modismos que King le atribuía al misterioso y tierno matrimonio de Scott y Lisey Landon (¡Stott y Lisey: Los primeros años!) Frases como “todo sigue igual”, “puñeta”, “la realidad es Ralph”, “dávila fin”, y otro sin fin de términos y conceptos propios de un lenguaje secreto demasiado íntimo como para ser llevado con tanta perfección como ocurría en el matrimonio Landon. Me hacía recuerdo a algunos modismos que yo misma tengo con mi familia y mi grupo de amigas. Simplemente perfectos.

Y al gustarme aquello, claro que me gustó la narrativa de King. Siempre me ha gustado, desde que leí uno de sus libros por primera vez. Por eso siempre digo que mis autores favoritos de toda la vida son Anne Rice y Stephen King. Al retomar su lectura recién advertí cuánto lo había echado de menos. La narrativa de King es realmente impactante, ¡tan certera en tantas ocasiones! Las descripciones que utiliza son divertidas, no busca ser sofisticado, aunque en mi opinión, termina siéndolo la mayoría de las veces. Es algo que no puedo describir. La forma que utiliza las palabras, realmente es impresionante. King es un maestro de la literatura y me consta. Quiero aprender de él.

Por supuesto que sus escritos tienen cosas en común. No creo que exista un autor cuyos libros no tengan nada en común. En el caso de King, en cuanto a forma noto sus paréntesis y la manera en que acaba algunos capítulos: oraciones simples que te llenan de intriga por saber más. En cuanto a fondo, la especialidad de King son los psicópatas y personas al borde de la esquizofrenia. Por algo es conocido como el maestro del terror. Logra mezclar cosas absurdamente imposibles con una lógica macabramente realista. Es uno de esos monstruos literarios que sabes no te van a decepcionar.

Lo segundo que me fascinó fueron los personajes. En primer lugar, Scott Landon, el reconocido escritor que estoy segura se parece mucho a King en diversos aspectos. Incluso físicamente, tal vez, porque siempre se menciona el mechón que le cae por la frente traviesamente, así como lo tiene King en la fotografía que elegí de él para este post. Pero es que Scott es tan diferente, tan especial. No sólo por el hecho de ser escritor, sino por su extraña capacidad de imaginar, de llegar a actuar o ser lo que su público anhela, su honestidad con su esposa, sus extraños “trucos de magia” con los que desaparece de la faz de la Tierra. Pero sobre todo su pasado. ¡Nada como un pasado tormentoso para un personaje tan peculiar! Ah, y es que el pasado de Scott no es cualquier cosa. Tuve que llegar hasta los últimos capítulos para terminar de armar ese rompecabezas. Y pese a ser amarga su infancia, sigue siendo su infancia, y me conmueve. Mucho.

En segundo lugar estaría Lisey, casi al mismo nivel de mi estima que Amanda. Ambas me resultan personajes fuertes femeninos, verdaderos exponentes de mujer. Si admiro a algún personaje femenino en libros, ellas se ponen entre los diez primeros.

Lo tercero que me fascinó de la novela, fue la historia. La historia de Lisey. Una vez más, ¡King es un genio! Es como una de las historias más lindas para los escritores, para sus esposas o familias. Una de esas historias que no olvidarás, que permanecerán contigo cada que veas o escuches algo que te haga recuerdo a algo. Como por ejemplo las canciones o películas citadas en la historia, diversos objetos que han sido marcados inconscientemente en mi mente para saltar en cuando les abra la puerta. Nada de la trama es aburrida, todo transcurre en el tiempo justo, tal como debe ser. Nada se acelera ni se ralentiza demasiado. King sabe cómo adentrarse en tu mente y persuadirte a que reacciones frente a su historia. King es Scott, tanto como la realidad es Ralph.

En fin, podría escribir más y más sobre el libro, pero ya no convendría. Lo recomiendo al cien por ciento. King es uno de mis modelos como escritor, me considero su fiel admiradora. Lo felicito por tan linda historia de Scott y Lisey Landon. Una de las que permanecerán en mi memoria por mucho tiempo, como cuando leí El Retrato de Rose Madder y desde entonces no me olvido de Norman.

¡Bravo!

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